Para el que no lo sepa, el pasado día 1 salí por fin del Hospital, rumbo a casa, donde, por prescripción médica me han ordenado reposo absoluto.
Como siempre, los demás tienen una percepción muchísimo peor de la que suele tener uno mismo de lo que te sucede, explico un poco mi periplo desde que ingresé el día 19 de noviembre.
Llevaba unos días con algo de malestar, el típico catarro, y algunas decimillas de fiebre, no pasando de 37ºC, así que decidí hacer reposo deportivo, pero sí fui a trabajar, ya que me encontraba más o menos bien.
El problema es que esto se complicó, al malestar se le añadió la tos, una tos tremenda, y a los 37ºC de fiebre hubo que añadir un par de grados más, llegando la fiebre a 39,5ºC… casi nada, la única manera que tenía de bajar esa temperatura era a base de paños de agua, con tal panorama, se tuvo que llamar a Sanitat, para que ver qué hacer.
Vino la doctora a casa, y con una distancia prudencial afirmaba que aquello era Gripe A y que lo pasaríamos todos seguro…
El caso es que al día siguiente me estaba ahogando, y entre la tos, la fiebre, y demás, me llevaron a Urgencias, donde me hicieron varios analisis de sangre, y observaron como tenía poco oxígeno, evidentemente, lo primero que hicieron en el Hospital fue ponernos unas mascarillas.
Recuerdo como me llevaban a la U.C.I. con oxígeno… me hicieron unas placas, y se apreció en ellas una fuerte pneumonía.
Blanco y en botella…
En una habitación, aislado, en la que los enfermeros, médicos y visitantes que tenían que entrar debían cubrirse con trajes especiales, mascarillas, gafas (que me recordó a la película Ébola, cada vez que alguien venía a verme), que desechaban al salir.
El tratamiento que me pusieron fue de antibiótico para la pneumonía, y para la Gripe A, a base de Tamiflu, la famosa pastillita, y dos potentes antibióticos vía intravenosa, que todavía me duelen los brazos, ahora puedo quejarme, pero es muy probable que ese tratamiento me haya salvado la vida.
A todo esto, nadie había confirmado que tuviera Gripe A, lo único que se sabía era que tenía una fuerte pneumonía, seguramente producida por la gripe, pero sin confirmación alguna.
Resultado de la primera prueba: NEGATIVO
El resultado de la primera prueba dio negativo, el médico me explicó que teníamos que hacer una segunda prueba, ya que en un porcentaje considerable en la primera no se apreciaba.
Pasaron los días, y yo iba mejorando, a base de la medicación, del oxígeno, de las largas horas en aquel lugar, en la que me sentía tremendamente solo, a pesar de que todo el personal es majísimo.
El día que vino el doctor y me abrió la puerta de para en par “NO ES GRIPE A!”, se me abrió el cielo, ya no estaba aislado, y era cuestión de días que me subieran a planta…
En planta estuve pocos días, con la medicación, con tele, con algo más de ánimo, y preguntando que cuando podría volver a correr de nuevo…
En casa lo veo todo con perspectiva, me he quedado muy delgado (y yo ya era de constitución delgada), me siento cansado, con ganas de volver a la rutina, al trabajo, a correr, a hacer cosas…, me queda mucha recuperación, me han dicho que 15 días de reposo, pero lo peor ya ha pasado, la pneumonía ha ido remitiendo, y me encuentro muchísimo mejor.
Ha sido una gran suerte, porque allí se ha quedado gente que entró con los mismos síntomas que yo, y que por desgracia no lo van a poder contar, pero os aseguro que ha sido una pesadilla, un gran susto para todos los que me quieren y me rodean, y por supuesto para mí, porque hubo ´más de un momento en el que se temía por mi vida, y lo que quiero ahora es eso… VIVIR!